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Discurso del señor Secretario General del Consejo Federal de Inversiones, ingeniero. Juan José
CIACERA.
Estimado señor gobernador de la Provincia del Neuquén, estimado intendente, representantes provinciales, señores ministros, secretarios de Estado, señores invitados especiales, señores funcionarios de la Provincia del Neuquén, de las provincias argentinas, amigos de la Argentina.
El Consejo Federal de Inversiones es un organismo de las provincias argentinas, para las provincias argentinas. Es llamado por muchos el más federal de los organismos del país y es por supuesto un orgullo, una satisfacción poder estar realizando con la provincia del Neuquén, con la Universidad Nacional del Comahue, este seminario; que no solamente tiene importancia para las provincias argentinas sino también para el país.
Sin lugar a dudas el país está transitando una situación no fácil, que requiere, que convoca, como alguien decía recién, a todos los sectores nacionales. El sector público, el sector privado, organismos dedicados al desarrollo como el CFI, las universidades y organizaciones no gubernamentales, que apoyen una mejor utilización de los escasos recursos de que disponemos.
Esta utilización de los recursos de que disponemos se vuelve casi una obligación, un requerimiento imperativo en el caso del Estado, que es el tema que nos ocupa. El Estado tiene que, por una parte, recaudar bien y gastar mejor, con todo lo que ello implica y dar los mejores servicios a la comunidad que puede dar.
Eso supone también muchas cosas. Supone que el Estado tiene que tener una estructura de acercamiento profundo a la comunidad. Entonces, el gran desafío es cómo lograr este objetivo en tiempo y en forma.
Ya sabemos nosotros, incluso lo hemos visto, lo hemos escuchado, lo hemos sentido, que el país se ha embarcado muchas veces en la reforma del Estado, esa reforma que viene impulsada desde el gobierno nacional. Debemos también reconocer con humildad, que esto no ha dado el resultado que todos esperábamos, que realmente podríamos haber logrado que este sistema hubiese empezado desde las provincias hacia la Nación o con una mayor participación de los estados provinciales.
El Consejo piensa, o pensamos nosotros, que esto se ha debido fundamentalmente a que no se ha hecho un trabajo de base. Un trabajo en todos los niveles del Estado, y a que no se han aclarado perfectamente las conveniencias de esto. No solamente la conveniencia que tiene para toda la comunidad de que el Estado sea un Estado más eficiente, sino que para el mismo Estado realmente es importante que apliquemos un sistema digital, un sistema de comunicación y de información que nos permita ser más eficientes.
Siempre se ha asociado a la racionalización con el despido, con los ajustes y esto no es así, es todo lo contrario. Creemos que realmente debemos actuar y debemos hacer este programa digital para evitar estas cosas y para ser más eficientes.
Esto no ha sido casual. Es evidente que la problemática de la información, la problemática de la reforma del Estado, dada la magnitud y la complejidad, es muy difícil de encarar. Pero no es imposible. Por lo tanto, esto que estamos haciendo aquí está demostrando que no es imposible, que lo podemos encarar y lo podemos encarar con seriedad.
Felizmente la ilusión de la nueva tecnología, de la tecnología nueva de comunicación y de información, está sirviendo mucho de apoyo. Debemos utilizarla como apoyo, como ayuda para lograr mejores condiciones de competitividad y es por ello, entonces, que debemos insistir en este programa. En desarrollar, en elaborar, en apoyar este programa digital, pero por dos ejes fundamentales. Uno es el eje del consenso y el otro es la participación activa, permanente, insistente de las provincias argentinas.
El CFI, en esta situación, asume un rol. El rol de apoyar a las provincias, un rol de articulador, un rol de facilitador, un rol de catalizador. Pero no puede llevar adelante lo que las provincias en política tecnológica no lleven adelante.
Este es el objetivo al que estamos abocados todos los que estamos aquí, el de procurar esos acuerdos, esos consensos, en todos los ámbitos de la gestión estatal, en todos los poderes del Estado y en todos los niveles del Gobierno.
Me parece importante señalar, si bien no es tema de esta reunión, que siempre he dicho que si hay una recuperación que se realice en el país, va a venir del interior del país, de las economías regionales y del apoyo a la economía real, a la economía productiva.
Por lo tanto, el compromiso del sector privado debe ser permanente; aparte de las ventajas comparativas que tenemos por la devaluación, debe producir con calidad y a precios competitivos. Debemos aprovechar esta oportunidad.
Por eso, recalco que el compromiso no solamente debe ser de las empresas privadas que estén relacionadas a este tema, que son de comunicación e información, sino de todas las empresas privadas del ámbito regional y provincial. No debemos desaprovechar esta oportunidad.
Finalmente, quiero terminar con una reflexión que yo lo he sentido muchas veces como algo que me pegó mucho. El lenguaje chino no se expresa en letras sino a través de ideogramas. Tienen un significado esas figuras, esos ideogramas.
La palabra crisis se escribe en chino con dos ideogramas superpuestos. Cada uno en forma aislada quiere decir una cosa diferente. La superior tomada aisladamente significa inseguridad, miedo, peligro, vacilación, incertidumbre. La inferior significa oportunidad, desafío. Es decir que, en las dos, está incluida en la palabra crisis, la oportunidad.
La situación de poder volver hacia atrás y la de lanzarse hacia delante.
Yo los invito realmente a que utilicemos esa figura positiva, para ver en el pensamiento de la crisis que tenemos una oportunidad y una posibilidad.
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