Discurso realizado por el intendente de la ciudad de Villa la Angostura, profesor Roberto Cacault.

Recuerdo que cuando iniciábamos nuestra gestión, en el primer año, nos tocó organizar a través del Consejo Federal de Inversiones (CFI) un congreso de Recepción Turística para la Patagonia. Era realmente algo grande e importante, algo que nunca se había hecho en esta localidad. Y no existía tampoco este centro de convenciones. Igualmente fuimos capaces, lo llevamos adelante, y allí conocimos al Secretario General del CFI, el ingeniero Juan Ciácera, quien hoy está presente. Le doy la bienvenida y las gracias nuevamente por confiar en nosotros.
Preocupados desde esta administración, desde siempre, por el tema educativo, no sólo en sus niveles primarios y medios, sino comprometidos con una educación superior, hemos firmado convenios con la Universidad Nacional del Comahue (UNC), por caso, uno que nos permitió llevar adelante el ingreso de Medicina. Mañana estaremos firmando otro convenio con la fundación de la universidad en el compromiso de políticas educativas para la localidad. Y, en ello, reconozco a su señora rectora, doctora Ana Pechén de D´Angelo, a quien también le doy la bienvenida.
No puedo menos que abrir un espacio más que grande y permitirme, así, la posibilidad, en este ámbito, de hablar de política. Hace veinte años que yo actúo en política. Empecé desde muy jovencito y recuerdo que lo hice en Neuquén capital. Y me tocó, desde mi juventud, ver a un hombre que por aquellas épocas gobernaba la ciudad de Neuquén, ciudad que ahora es la más importante de la Patagonia. Yo me acuerdo, y lo cuento siempre, porque lo veía con admiración cuando bajaba de su auto y entraba por la puerta principal del municipio. Luego, me tocó venir a vivir al interior y seguí actuando en política desde este pueblito, que en aquel momento no superaba los 1.500 habitantes.
Ustedes ya saben de quién les estoy hablando. Con este hombre hemos compartido muchas alegrías, hemos compartido amarguras, hemos compartido canciones, bailes, hemos llorado juntos. Él ha ganado y ha perdido. Yo he ganado y he perdido. Y el destino nos dio la posibilidad de estar gobernando hoy juntos. 
Ustedes se preguntarán por qué cuento esta historia... Por qué en este ámbito... Lo hago porque creo que ha llegado el momento de considerar lo acontecido en la historia de la República Argentina en estos años en los que nos ha tocado gobernar. Yo digo que nos ha tocado la etapa más difícil en cuanto a la credibilidad de las instituciones; cuando lo más fácil hoy en día, y no me quito la responsabilidad que nos pueda caber, es vapulear a un político, insultarlo, denostarlo.
Y yo recuerdo que cuando la Argentina estaba mal, se caía, cambiábamos de presidente a cada minuto..., este hombre, Jorge Omar Sobisch, nos puso tanta cuota de fuerza, de valentía, de esperanza, de capacidad, que nos hacía sentir esa fortaleza aún en la mayor de la crisis. Y les puedo garantizar que la crisis era grande. Y que a los que teníamos la responsabilidad de gobernar nos costaba mucho encontrar el camino para que, en un pueblo tan chiquito como este, lográramos salir adelante. Y él nos daba, como siempre, esta fuerza, esta fe y esta esperanza. 
Y me atrevo, en este ámbito, a reivindicar su f¡gura y lo hago desde el punto de vista de que somos hombres políticos y siempre, con mayor razón en estos momentos, estamos necesitando el reconocimiento de las cosas que se hacen bien.
Y así como él se quiere quedar cuatro años más, yo también me quiero quedar cuatro más. Para llevar adelante este proyecto político que, estoy convencido, hay que defender con uñas y dientes, porque habla de la salud, habla de la educación, habla del bienestar y habla del seminario, de esta decisión política de decir vamos a hacer este tipo de cosas por el bien de nuestra gente. 
Y empezamos a hablar de tecnología. Yo recuerdo también, y no es que esté melancólico, cuando empezábamos nuestra gestión y mis funcionarios me hablaban de comenzar con las páginas web y empezar con la computación y cibernética, yo les decía que esto se veía como algo tan, tan lejano.
Y tomando el ejemplo de la provincia, porque no sólo debo reconocer en el señor gobernador todo lo que he dicho, sino también en sus funcionarios, que nos fueron alentando a entrar en este tipo de tecnologías. Hoy, la Angostura cuenta con su página web. Pronto podremos tener un diálogo mucho más fluido, por este medio, con los vecinos. Nos están instalando, en estos días, una red de microondas para Internet entre todas las dependencias municipales. Yo digo que ojalá que todo esto, que es tecnología que nos acerca a los vecinos y nos permite vivir mejor, sirva para que nosotros podamos, realmente, darle la utilidad que se merece.
Con estas palabras agradezco, por supuesto, al señor gobernador por el cargo que inviste y a Jorge Omar Sobisch por haber confiado siempre en la Angostura, porque éramos capaces de llevar adelante este tipo de cosas.
Y para finalizar, así como nosotros en este seminario estamos demostrando tecnologías y estamos construyendo tecnología para el bienestar de la gente, en otro lugar del mundo están usando la tecnología para la guerra. Estamos a dos horas de la guerra. Yo sé que desde este pueblito difícilmente nos escuchen, pero como seres humanos les pido que, desde lo más profundo de sus corazones, eleven una plegaria para que la guerra no se produzca. La guerra es mala y nos hace daño a todos.