Consejo Provincial del Tránsito
Dirección de Seguridad Vial
Departamento Registral
Departamento de Sistemas
CAPITULO 20

EL VEHÍCULO

1.- DEFINICIONES.

a) Automóvil: el automotor para el transporte de personas de hasta ocho plazas (excluido conductor) con cuatro o más ruedas, y los de tres ruedas que exceda los mil kilogramos de peso.

b) Bicicleta: vehículo de dos ruedas que es propulsado por mecanismos con el esfuerzo de quien lo utiliza, pu­diendo ser múltiple de hasta cuatro ruedas alineadas.

c) Camión: vehículo automotor para transporte de carga de más de 3.500 kilogramos de peso total.

d) Camioneta: el automotor para transporte de carga de hasta 3.500 kilogramos de peso total.

e) Carretón: el vehículo especial, cuya capacidad de carga, tanto en peso como en dimensiones, supera la de los vehículos convencionales; concebido y construido para ser acoplado y remolcado por un automotor.

f) Ciclomotor: una motocicleta de hasta 50 centímetros cúbicos de cilindrada y que no puede exceder los 50 ki­lómetros por hora de velocidad.

g) Eje doble tandem: Agrupamiento de dos ejes consecutivos pertenecientes a un mismo vehículo y unidos por un dispositivo que permite repartir el peso entre ambos. La distancia entre los ejes será mayor a un metro con veinte centímetros y menor a dos metros con cuarenta centímetros.

h) Eje triple o tridem: Agrupamiento de tres ejes consecutivos de un mismo vehículo, unidos por un dispositivo que permite la distribución del peso entre ellos. La distancia entre los ejes consecutivos debe ser superior a un metro con veinte centímetros e inferior a dos metros con cuarenta centímetros.

i) Maquinaria agrícola automotriz: Vehículo especial autopropulsado, de dos o más ejes, concebido y construido para efectuar trabajos agrícolas.

j) Máquina agrícola remolcada: Vehículo especial concebido y construido para efectuar trabajos agrícolas y que para trasladarse y maniobrar, debe ser arrastrado por un tractor, o automotor. Se excluyen de esta definición los aperos agrícolas, entendiéndose por tales los útiles o instrumentos agrícolas, sin motor, concebidos y construidos para efectuar trabajos de preparación del terreno o laboreo que, además, no se consideran vehículos a los efectos de la Ley de Tránsito.

k) Maquinaria especial: Todo artefacto esencialmente construido para otros fines y capaz de transitar. Vehículo, autopropulsado o remolcado, concebido y construido para realizar obras o servicios determinados y que, por sus características, está exceptuado de cumplir alguna de las condiciones técnicas exigidas en la Ley de Tránsito y su Reglamentación así como la maquinaria agrícola y sus remolques.

l) Motocicleta: Vehículo de dos ruedas con motor a tracción propia de más de 50 centímetros cúbicos de ci­lindrada y que puede desarrollar velocidades superiores a 50 kilómetros por hora; además, los de tres ruedas con sidecar, entendiendo como tal el habitáculo adosado lateralmente a la motocicleta.

m) Ómnibus: Vehículo automotor para transporte de pasajeros de capacidad mayor de ocho personas y el con­ductor;

n) Ómnibus articulado: Automotor concebido y construido para el transporte de pasajeros, con capacidad para más de nueve plazas, incluido el conductor, compuesto por dos secciones rígidas unidas por otra articulada que las comunica. Se incluye en este término el trolebús articulado.

o) Peso máximo autorizado-(PMA): Es el mayor peso en carga con que se permite la circulación normal de un vehículo.

p) Peso por eje: Es el que gravita sobre el suelo, transmitido por la totalidad de las ruedas acopladas a ese eje.

q) Remolque: Vehículo concebido y construido para circular arrastrado por un vehículo de motor.

r) Remolque agrícola: Vehículo de transporte construido y destinado para ser arrastrado por un tractor, o máquina agrícola automotriz.

s) Remolque liviano: Es aquel cuyo peso máximo autorizado no exceda de 750 Kilogramos.

t) Semirremolque: Remolque construido para ser acoplado a un automotor de tal manera que repose parcialmente sobre éste y que una parte sustancial de su peso y de su carga sean soportado por dicho automotor.

u) Tara: Peso del vehículo, con su equipo fijo autorizado, sin personal de servicio, pasajeros ni carga y con su dotación de agua, combustible, lubricante, repuestos, herramientas y accesorios reglamentarios.

v) Tractor agrícola: Vehículo especial autopropulsado, de dos o más ejes, concebido y construido para arrastrar maquinaria o vehículos agrícolas.

w) Tractor y maquinaria para obras o servicios: Vehículo especial concebido y construido para su utilización en obras o para realizar servicios determinados, tales como tractores no agrícolas, pintabandas, excavadoras, motoniveladoras, cargadoras, vibradoras, apisonadoras, extractores de barro y quitanieves.

x) Tranvía: Vehículo que marcha por rieles instalados en la vía.

y) Trolebús: Vehículo concebido y construido para el transporte de pasajeros, de capacidad mayor de ocho personas y el conductor; conectado a una línea eléctrica aérea y que no circula por rieles.

z) Vehículo automotor: todo vehículo de más de dos ruedas que tiene motor y tracción propia.

2.- POSICIÓN CONFORTABLE Y SEGURA PARA LA CONDUCCIÓN .

A) REGLAJE DEL ASIENTO Y RESPALDO.

Antes de poner el motor en marcha para disponernos a conducir, debemos acomodarnos confortablemente en el asiento. Tendremos la espada bien apoyada sobre el respaldo del asiento, que lo colocaremos ligeramente inclinado hacia atrás.

Accionando una palanca que suele ir colocada debajo del asiento, podemos guiar la distancia del asiento con relación al volante.

Para que la distancia sea la adecuada:

Los brazos estarán ligeramente flexionados sobre el volante.

La mano derecha podrá llegar a actuar sobre la palanca del cambio de velocidad en su punto más lejano, sin que tengan que desplazarse los hombros del respaldo.

Las piernas quedarán semiflexionadas de forma que los pues puedan actuar sobre los pedales pisando a fondo sin que el cuerpo tenga que desplazarse.

Utilizaremos calzado liviano y flexible, de suela no demasiado rígida, que nos permita actuar sobre los pedales, de modo que podamos percibir y controlar suficientemente la presión sobre los mismos,

Son desaconsejables tanto los zapatos gruesos, como los de tacos altos.

Tampoco debemos conducir descalzos al menos en el pie derecho.

La altura del asiento debe ser tal que nos permita ver la carretera por encima del volante. Si es preciso, colocaremos un almohadón como suplemento.

B) REGLAJE DE LOS ESPEJOS RETROVISORES.

Los espejos retrovisores son necesarios para ver lo que sucede a nuestra espalda.

Como norma general los espejos retrovisores serán tres, uno interior y dos colocados en el exterior uno en el lado derecho y otro, en el izquierdo del vehículo, que permitan al conductor ver la circulación por detrás en una distancia mínima de 50 metros en recta y llano.

En las motocicletas de dos o tres ruedas desprovistas de cabina y en los ciclomotores, será suficiente un solo retrovisor colocado al lado izquierdo.

Una vez regulado el asiento y su respaldo, procederemos a regular el espejo retrovisor interior de forma que veamos el mayor campo posible a través de la luneta trasera. Para ello:

? Sentados en la posición de conducción normal tomaremos el espejo por los bordes para evitar ensuciarlo con los dedos, y lo orientaremos hasta obtener la mejor visión posible a través de la ventanilla trasera, de forma que pueda ver por lo menos los tres y si es posible los cuatro lados de la misma.

? Para regular el espejo exterior izquierdo actuaremos sobre el mismo o sobre su mando, según los modelos, hasta poder ver, sin desviar la cabeza de la posición normal, la calzada y un poco el costado izquierdo de nuestro vehículo.

? Para regular el exterior derecho pediremos la ayuda de otra persona que lo mueva hasta que veamos también la calzada y un poco del costado derecho del propio vehículo.

? Si durante la noche nos encandila la luz de otro vehículo, actuaremos sobre el dispositivo de antiencandilamiento, que suele llevar el mismo espejo interior, o desviaremos un poco la cabeza mientras dure esta situación.

C) FORMA DE AGARRAR EL VOLANTE.

Aseguraremos el volante con ambas manos, con firmeza pero ni sujetándolo con una fuerte contracción, ni tan suave que se nos escape de los dedos.

Las manos deberán colocarse hacia la mitad superior del volante, no en la parte totalmente superior .

Considerando al volante como la esfera de un reloj, se admite tradicionalmente que la mejor posición de las manos al volante es la que corresponde a la colocación de las diez y diez.

? Nunca apartaremos las dos manos del volante a la vez, ni las cruzaremos sobre el mismo.

? Cuando debamos actuar sobre algún mando con una mano, sujetaremos fuertemente el volante con la otra, sin hacer variaciones peligrosas.

Si la dirección tiene retroceso automático para volver a su posición normal, después de tomar una curva, deberemos cuidar este retroceso sujetando el volante lo necesario para que no gire loco y podamos perder el control de la dirección.

D) VESTIMENTA ACONSEJADA.

No debemos llevar prendar muy ajustadas, pues oprimen y no facilitan una conducción cómoda y relajada.

Tampoco debemos conducir con abrigos, o prendas similares de invierno, pues dificultan los movimientos.

Nos abrocharemos el cinturón de seguridad, cuyo uso es obligatorio tanto en vías interurbanas como urbanas. Invitaremos a los pasajeros para que también se lo abrochen.

Para el conductor de motocicletas el vestuario es fundamental, porque su cuerpo está expuesto a las condiciones climatológicas y ambientales.

Es conveniente, especialmente en invierno, utilizar un traje de cuero o similar y una prenda impermeable, así como guantes y botas, a ser posible de caña alta, par protegerse del agua y del frío.

Si la motocicleta está autorizada para transportar a otra persona, son válidas también las anteriores recomendaciones para el pasajero, quien, por otra parte, debe ir montado a caballo por razones de estabilidad y seguridad.

E) CLIMATIZACIÓN DEL HABITACULO.

Para sentirnos a gusto y cómodos, es necesario que no haya dentro del vehículo ni mucho frío ni mucho calor.

Para lograr este estado y una adecuada ventilación, procuraremos abrir un poco la ventanilla, o bien accionar el ventilador, que, según el modelo de vehículo, proyecta el aire del exterior o el aire acondicionado, siendo este último el que favorece a la conducción en días de color.

En tiempo frío, podremos poner la calefacción, pero vigilaremos que no sea en exceso, puesto que podría provocar amodorramiento y somnolencia.

3.- DISPOSICIONES DE SEGURIDAD.

A) PUERTAS.

Se prohíbe llevar abiertas las puertas del vehículo, abrirlas antes de su completa inmovilización y abrirlas o apearse del mismo sin haberse asegurado previamente de que ello no implica peligro o entorpecimiento para otros usuarios.

B) APAGADO DE MOTOR.

Aún cuando el conductor no abandone su puesto, debe parar el motor siempre que el vehículo se encuentre detenido en el interior de un túnel o en lugar cerrado y durante la carga de combustible.

C) CINTURÓN, CASCO Y RESTANTES ELEMENTOS DE SEGURIDAD.

1. Los conductores y ocupantes de automotores están obligados a utilizar el cinturón de seguridad.

2. El conductor y acompañante de motocicletas y ciclomotores, el casco y demás elementos de protección.

3. El Consejo Provincial de Tránsito y Seguridad Vial fijará también las excepciones a la norma del número 1, de acuerdo con las recomendaciones internacionales en la materia y atendiendo a las especiales condiciones de los conductores minusválidos.

D) LA VISIBILIDAD.

Para una conducción con garantías de seguridad es necesario que el vehículo esté construido y mantenido de tal forma que el campo de visión del conductor hacia delante, hacia la derecha, hacia la izquierda y hacia atrás sea suficiente. Al conductor y en todo caso al propietario del vehículo incumbe la obligación de mantenerlo en las debidas condiciones tanto para la seguridad propia como para la de los demás usuarios.

Una buena visibilidad desde el interior se obtiene con:

· Los elementos transparentes del vehículo. Está prohibido adherir láminas a los parabrisas y cristales laterales, ya que impiden la visibilidad diáfana del conductor.

· Los espejos retrovisores.

· Los dispositivos de alumbrado y señalización.

E) EL PARABRISAS Y LAS LUNETAS.

Se llama parabrisas el cristal situado en la parte delantera de nuestro vehículo. Además de protegernos de los agentes atmosféricos, nos permite la visión para una conducción segura.

El parabrisas está formado de modo que, al romperse por el impacto de una piedra u otro objeto, se desmenuce en trozos pequeños que no dañen al conductor y ocupantes. Si conduciendo tenemos la mala suerte de que se nos rompa, y nos quedamos sin visibilidad, daremos un golpe fuerte con el puño para hacer un hueco y poder ver mientras solucionamos la avería. Existen también otros parabrisas con varias capas de seguridad que se agrietan pero no saltan en pedazos.

Para tratar de evitar, en lo posible, esta situación de rotura, circularemos más despacio, y a más distancia de eguridad con el vehículo que nos preceda, siempre que poda­mos prever la posibilidad de este accidente.

Además del parabrisas, nuestro vehículo dispone de cristales laterales en las puertas y ventanillas, y de una luneta trasera.

Antes de sentarnos al volante, tendremos en cuenta que haya una perfecta visibilidad a través de todos ellos, y sobre todo a través de la luneta trasera, por la que hemos de ver con el espejo retrovisor interior.

Si en invierno se hiela o se empaña, procuraremos accionar el mando de luneta térmica de nuestro vehículo, si tiene este dispositivo, o en todo caso procuraremos limpiarla con una bayeta tanto interior como exteriormente.

F) EL LIMPIAPARABRISAS Y EL LAVAPARABRISAS.

Para que el parabrisas pueda estar siempre en óptimas condiciones de limpieza y por lo tanto de visibilidad, todo parabrisas debe estar provisto de un limpiaparabrisas eficaz, que se actúa desde dentro, pulsando un interruptor.

El limpiaparabrisas dispone de una velocidad Intermitente y otras más rápidas.

Debemos utilizar la más lenta posible sin apartar nunca, al accionar cualquier mando, la vista de la calzada.

Nunca debe utilizarse cuando el parabrisas está seco, para no rayarlo con las posibles arenillas depositadas en el mismo, pues un cristal rayado aumenta el encandilamiento durante la noche o bajo los efectos del sol.

Las escobillas han de estar en buen estado y limpias. Cuando el barrido del parabrisas sea incorrecto deben sustituirse.

Para evitar el rayado del parabrisas, cuando esté sucio, se utiliza el lavaparabrisas.

Consiste el lavaparabrisas en un dispositivo en el cual un pequeño motor eléctrico, que se pone en funcionamiento al actuar sobre el mando respectivo, lanza, desde un de­pósito, un chorro de agua que, a través de unos tubos, sale hacia el parabrisas.

A veces los orificios de salida del agua no están bien orientados hacia el cristal o se han obturado y no sale agua. En ambos casos es necesario actuar sobre ellos, siguiendo las indicaciones del Manual de Instrucciones para orientarlos bien o desobturarlos respectivamente. Un alfiler u objeto similar puede ser un buen remedio. El nivel del depósito del agua, a la que se le puede añadir algún detergente neutro, debe ser vigilado con frecuencia, no sea que, cuando más la necesitemos, se haya terminado.

En invierno es conveniente añadir un poco de anticongelante para evitar que el agua se hiele sobre el parabrisas o en el mismo depósito.

Algunos vehículos llevan también limpialuneta y lavaluneta posterior.

Estos dispositivos, aunque no son obligatorios, son muy convenientes sobre todo en determinados modelos de vehículos, que tienden a acumular suciedad en la parte posterior.

Otros vehículos llevan también limpiafaros y lavafaros. No son obligatorios, pero pue­den resultar interesantes en zonas donde es frecuente la lluvia intermitente que motiva un barrillo pegajoso en la calzada.

G) DISPOSITIVOS ANTIHIELO Y ANTIVAHO.

Muchos automóviles suelen estar dotados de unos dispositivos antihielo y antivaho, que sirven para eliminar las finas capas de escarcha que en invierno se forman en la parte exterior de los cristales, o del vaho con que se empañan en su interior, dificultando la visibilidad.

Para eliminar tanto la escarcha como el vaho es necesario poner en funcionamiento la calefacción, orientando el chorro de aire caliente hacia el parabrisas y las ventanillas laterales.

La luneta trasera va provista de un dispositivo antihielo y antivaho que consiste en unos finos filamentos eléctricos que se calientan al actuar sobre el mando respectivo, quedando eliminado así tanto el vaho interior como la posible escarcha externa. Es lo que se llama “luneta térmica”.

H) EL PARASOL.

El parasol es una especie de pantalla o visera abatible hacia abajo y también hacia el lado izquierdo, para protegernos de los rayos del sol, cuando nos molesten.

Va situado en la parte delantera, superior interna del techo del vehículo.

La plaza del ocupante delantero lleva también parasol, que podremos utilizar en el caso de que los rayos de sol penetren por ese lado.

I) LA ADHERENCIA.

El peso de nuestro vehículo descansa en el suelo a través de cuatro puntos de apoyo que son los neumáticos de las ruedas.

La superficie de la banda de rodadura del neumático que apoya en el suelo no es mayor que la plantilla de un zapato.

Esta superficie del neumático se agarra a la superficie de la calzada y este fenómeno es lo que se llama adherencia.

Si la adherencia no es buena, la rueda no se agarra suficientemente a la calzada y el vehículo patina y no puede ser controlado.

La calidad de la adherencia depende, pues, de las dos superficies en contacto: los neumáticos y la calzada.

J) LOS NEUMATICOS.

La rueda es el conjunto formado por la llanta y el neumático. La llanta es el casco metálico de la rueda.

El neumático va montado sobre la llanta y puede llevar dentro una cámara de aire (neumáticos con cámara) o estar constituido sin cámara, siendo en este último caso la misma cubierta exterior la que aprisiona el aire sobre la llanta (neumáticos sin cámara). Estos son hoy día los más frecuentes.

Unos y otros son buenos con tal que estén correctamente Inflados de acuerdo con las instrucciones del fabricante, no tengan deformaciones ni cortes y además presenten en toda la banda de rodadura unos dibujos cuya misión principal es eliminar todo lo que se interponga entre las dos superficies en contacto: el neumático y la calzada.

La presión viene indicada en el Manual de instrucciones que acompaña a cada vehículo y de nosotros depende el vigilarla regularmente y sobre todo al iniciar un viaje. Esta operación debemos hacerla con los neumáticos fríos.

La presión adecuada incide sobre la adherencia del vehículo, sobre el gasto de combustible, y de los mismos neumáticos, sobre la conservación del sistema de suspensión y en definitiva sobre la propia seguridad.

En general, la presión deberá ser más elevada para un vehículo muy cargado, o si va a rodar mucho tiempo a alta velocidad.

Nunca quitaremos aire a los neumáticos si, comprobada su presión en caliente durante el desarrollo de un viaje, advertimos que la presión se ha elevado.

· Se puede estimar que un neumático no tiene garantías de seguridad cuando la profundidad de las hendiduras de la banda de rodadura, tomada en cuatro puntos del mismo uniformemente repartidos, no es de al menos 1,6 milímetros, en lugar de los 5 u 8 milímetros que suelen tener en un neumático nuevo.

· Un desgaste irregular de un neumático es indicio de un defecto mecánico: ruedas mal balanceadas, o desbalanceadas o mal estado de la suspensión o de los frenos.

· A la hora de sustituir los neumáticos conviene saber que existen dos tipos principales: Neumáticos de estructura diagonal y Neumáticos de estructura radial.

· En los neumáticos de estructura diagonal las bandas de lona, que forman el entramado de la carcasa, están enrolladas en sentido diagonal, formando diversas capas como una especie de enrejado.

Los neumáticos de estructura radial tienen las bandas de lona enrolladas siguiendo la dirección de los radios, con lo que sus lados resultan menos gruesos y más flexibles y elásticos.

Al mismo tiempo varios cinturones superpuestos refuerzan la banda de rodadura. Los de estructura radial son los más usuales, puesto que presentan estas ventajas:

· Menor calentamiento.

· Mejor adherencia y estabilidad.

· Más flexibilidad y confort.

· Mayor duración porque se reduce el desgaste.

· Menor consumo de combustible.

De todos modos conviene saber:

Nunca se deben montar en el mismo eje neumáticos de diverso tipo ni de distinto desgaste, y sobre todo no mezclar en absoluto radiales y diagonales.

· Cuando debamos sustituir un neumático lo mejor será comprar otro nuevo idénticas características y colocarlo, junto con el de auxilio, en el mismo eje.

· Si queremos cambiar el tipo de neumáticos por otros, lo mejor será cambia todos (todos diagonales o todos radiales).

· Si por necesidad hubieran de usarse mezclados los dos tipos, se pondrán delante los diagonales y detrás los radiales.

Para tratar de mantener el vehículo recto accionaremos suavemente el volante hacia el lado al que se deslizan las ruedas traseras. Si estamos frenando a fondo, levantaremos el pie del pedal del freno y volveremos a hacerlo suavemente hasta que el vehículo siga en línea recta o se detenga. Si derrapan las ruedas delanteras habrá que girar el volante hacia el lado contrario al derrape.

Algo parecido ocurre cuando actuamos bruscamente sobre la dirección, pues una gran parte del peso del vehículo se transfiere a la rueda delantera exterior del giro, disminuyendo en las traseras, que pierden la adherencia y empiezan a deslizarse. Un uso brusco del acelerador, sobre todo en marchas cortas, hace que las ruedas motrices giren patinando sobre el pavimento y pierdan su adherencia en lugar de impulsar al vehículo. Si no se levanta el pie, puede producirse un deslizamiento.

· Si se produce un reventón, mantendremos la calma, sujetaremos firmemente el volante para mantener la trayectoria y levantaremos suavemente el pie del acelerador frenando lo menos posible.

Para evitar que, ante un frenazo brusco, las ruedas puedan bloquearse, utilizan hoy día los fabricantes en los vehículos el sistema denominado "A.B.S.". Una especie de cerebro electrónico dosifica la presión necesaria enviada a cada rueda impidiendo que se bloqueen y dejen de rodar. La frenada es uniforme y segura, siguiendo el vehículo su marcha con una trayectoria sin desviaciones.

Ñ) CLASES DE FRENOS.

Los diversos sistemas de frenado son tres:

a) El freno de servicio, que sirve para reducir la velocidad del vehículo y detenerlo, vulgarmente llamado de pie, actúa sobre las cuatro ruedas y funciona así:

Al pisar el pedal (1), empujamos un pistón (2) que se desliza por un tambor cilíndrico (3) que contiene un líquido especial.

A través de unas tuberías (4) que están siempre llenas, este líquido llega a los cilindros receptores (5) de cada freno.

La fuerza ejercida sobre el líquido al pisar el pedal (1) llega a los pistones (6). En los frenos de tambor, estos pistones separan o abren unas zapatas y las aplican sobre el tambor, que gira solidario con las ruedas.

En los frenos de disco, estos pistones activan una especie de tenazas que atrapan al disco de la rueda y así lo frenan.

Un depósito (7), que va colocado debajo del capot del motor, mantiene siempre llenas las tuberías. Es conveniente vigilar de vez en cuando este nivel del líquido de frenos, así como aproximar y reglar las zapatas si al frenar advertimos que el vehículo se va a la derecha o a la izquierda.

Si el nivel del líquido baja, debemos reponerlo, y, si, no obstante, sigue bajando, acudiremos a un taller, pues es posible que exista alguna fuga en el circuito. Como acabamos de ver, los frenos pueden ser de tambor o de disco, y las características de ambos son éstas:

· Los de tambor se calientan más, se desgastan más lentamente, tienen mayor superficie frenante y la frenada es menos progresiva y más propicia para el bloqueo de las ruedas.

· Los de disco se calientan menos, tienen menos superficie de fricción, la frenada es más suave y progresiva y con ellos se logra más seguridad en el control del vehículo.

Hoy día se suelen usar los de disco en las ruedas delanteras y de tambor en las traseras o bien de disco en las cuatro ruedas, sobre todo si los vehículos van equipados con el sistema "ABS", del que hablamos anteriormente.

· Los frenos se llaman hidráulicos cuando la presión enviada a las ruedas se hace a través de un líquido, y mecánicos si se hace a través de varillas o cables.

b) El freno de estacionamiento, vulgarmente llamado de mano, que es el que se utiliza para mantener el vehículo inmóvil en ausencia del conductor, o en el caso de un remolque, cuando éste está desenganchado. En el freno de mano una palanca tira de unos cables metálicos, que oprimen las zapatas contra el tambor bloqueando las ruedas de un mismo eje, normalmente del eje trasero.

c) El freno de emergencia, que es el dispositivo destinado a aminorar la marcha del vehículo e inmovilizarlo en el caso de que falle el freno de servicio.

El freno de emergencia, en la mayoría de los vehículos consiste en un doble circuito que lleva el freno de servicio y que entra en funcionamiento, en caso de avería de éste, con la misma eficacia.

O) EL FRENO MOTOR.

Se llama “Freno motor” al modo de retener el vehículo a través del mismo motor. Esto se produce cuando levantamos el pie del acelerador y no entran gases en los cilindros. Esta retención que se produce es tanto mayor cuanto más baja sea la relación de marchas o velocidades utilizadas.

P) EFICACIA DE LOS FRENOS.

La eficacia de los frenos del vehículo depende:

· De la mayor o menor presión sobre el pedal del mismo freno.

· De que esta presión vaya o no asistida por el dispositivo llamado “servofreno”.

· Del estado del dibujo de los neumáticos, es decir, de la adherencia de los mismos a la calzada.

· Del estado de la calzada. Si está húmeda la adherencia es menor, pudiendo quedar reducida a la mitad o a más si hay hielo.

· Del peso del vehículo y su carga. Cuanto mayor sea el peso, mayor será la energía cinética que se ha de eliminar.

· De la velocidad. Cuanto más alta sea ésta, más energía cinética habrá de eliminarse, por lo que habrá que frenar con más anticipación.

· Del estado de los frenos, por lo que conviene vigilar el nivel del depósito, las tuberías (si hay pérdidas baja el nivel del depósito), de las zapatas en los de tambor y pastillas en los de disco, que se van gastando con el uso normal.

Q) UTILIZACIÓN DE LOS FRENOS.

Para que la frenada sea segura y controlada, estando bien regulados los frenos, como norma general procuraremos:

· No frenar bruscamente sino suave y progresivamente, teniendo en cuenta que, al frenar, el peso del vehículo se desliza hacia adelante, por lo que las ruedas delanteras te adhieren a la calzada más que las traseras.

· Frenar con suficiente antelación y no de repente o en el último instante.

· Acomodar la presión de frenado al estado de pavimento, pues con calzada húmeda la presión debe ser más suave y progresiva.

· No abusar de los frenos, pues una frenada prolongada, por ejemplo en una bajada, puede producir calentamiento excesivo y pérdida momentánea de eficacia.

Resumiendo:

En una conducción normal y económica se han de utilizar los frenos lo imprescindible, previniendo la reducción de velocidad a tiempo, levantando el pie del acelerador y cambiando a una relación de marchas inferior, si fuera preciso.

· Para una detención normal procuraremos mirar por el retrovisor para no sorprender a los que vengan detrás; señalizaremos la maniobra y, habiendo reducido previamente, según lo anteriormente dicho, frenaremos suavemente hasta que el vehículo vaya a detenerse. En este último momento pisamos también el pedal del embrague para que el motor no se pare.

· Para una detención de emergencia (v.g. un peligro imprevisto) pisamos enérgicamente sobre el pedal del freno (sin pisar todavía el pedal del embrague) hasta que las ruedas estén a punto de bloquearse, sin llegar a ello. Si se bloquearan, aflojaremos enseguida un poco la presión sobre el pedal para que las ruedas vuelvan a rodar de nuevo y puedan recobrar la adherencia, repitiendo el proceso presión-soltar-presión y sujetando firmemente el volante hasta la detención total.

· Para un descenso prolongado como norma general no se debe abusar de los frenos. A veces puede ser suficiente levantar el pie del acelerador y utilizar el freno con algunas presiones espaciadas. Pero si el vehículo tiende a embalarse, se debe reducir a una velocidad inferior hasta conseguir la relación de marchas cortas que más convenga a la inclinación de la pendiente, utilizando de esta manera al motor como freno.

· Ante un fallo total de frenos procederemos así: Dejaremos de acelerar, circularemos lo más arrimado posible al borde derecho de la calzada o saldremos a la banquina, iremos cambiando sucesivamente a relación de marchas inferiores para que el motor sirva de freno, al mismo tiempo que podremos actuar sobre el freno de mano.

· Si el fallo ocurre en un descenso pronunciado y no se consigue detener el vehículo se debe:

* Dirigir el vehículo hacia un camino lateral ascendente,

* Procurar el roce lateral del vehículo contra un talud, cuneta, etc.

* Cortar el encendido y sujetar firmemente el volante, tomando la precaución de no girar la llave a la posición debloqueo del volante.

4.- Seguridad del Vehículo:

Los factores que causan el grave problema de los accidentes de tránsito son tres: El hombre, la vía y el vehículo. Actuando sobre todos ellos es como se pueden reducir los mismos tanto en número como en sus consecuencias.

El vehículo automóvil debe estar dotado de una seguridad activa y otra pasiva.

A) SEGURIDAD ACTIVA.

La seguridad activa es la que debe tener un vehículo para evitar en lo posible, que se produzca un accidente, como es el sistema de frenos, el sistema de dirección, el sistema de alumbrado, las luces direccionales, etc. Estos elementos no actúan si no actúa el conductor.

B) SEGURIDAD PASIVA.

La seguridad pasiva es la que debe tener un vehículo para que una vez iniciado un accidente y durante el mismo, las posibles lesiones sean las menos posibles, como puede ser la resistencia de la carrocería a los diversos golpes, el cinturón de seguridad, las bolsas de aire, los apoyacabezas, los asientos, etc.

La diferencia entre seguridad activa y pasiva está en que la activa requiere una acción previa para que actúe (por parte del conductor), en tanto que la pasiva actúa automáticamente.

Para que en caso de accidente los riesgos sean los menos posibles, los vehículos automóviles, remolques y semirremolques deben:

· Estar fabricados conforme a las normas de homologación establecidas.

· No tener adornos ni otros objetos que presenten aristas vivas o salientes que constituyan peligro.

· Tener los asientos anclados de forma resistente y segura que eviten el desplazamiento.

· Tener las cerraduras y bisagras de las puertas de forma que impidan la apertura no deseada.

· Tanto los cristales del parabrisas como los demás deben ser de seguridad.

· El conductor tiene obligación de mantener todas las exigencias de la fabricación y no alterarlas.

Entre los principales dispositivos de seguridad pasiva se encuentran:

· Los paragolpes de los que deben estar dotados los automóviles en su parte anterior y posterior para aminorar los efectos en caso de colisión o alcance.

· El dispositivo antiempotramiento de que deben disponer en su parte posterior los vehículos destinados al transporte de mercancías de más de 3.500 kilogramos.

· Los guardabarros, incorporados normalmente a la carrocería del vehículo para evitar las salpicaduras de agua sucia o barro etc., que perjudican la visibilidad de los conductores que circulen detrás.

De los dispositivos de seguridad pasiva que están en contacto con el cuerpo del conductor y pasajeros conviene saber que:

a) Los apoyacabezas, que están situados en la parte superior del respaldo de los asientos, sirven para proteger la cabeza y vértebras cervicales contra los movimientos hacia atrás en caso de colisión.

b) El cinturón de seguridad es una banda de tejido muy sólido, extensible pero no elástico para evitar el choque por retroceso. Consta de una banda lateral y un cinturón bajo. Tiene por finalidad retener y proteger el cuerpo del conductor y demás ocupantes del vehículo en caso de colisión, frenada brusca o vuelco, contra la fuerza que, en virtud de la energía cinética que se ha acumulado por la velocidad, los empuja hacia adelante.

* Cuando, en efecto, se frena de un modo brusco, los pasajeros son impulsados hacia adelante con tanta mayor fuerza cuanto mayor sea la velocidad y más intensa sea la presión sobre el pedal del freno para eliminar la energía cinética acumulada.

* Cuando la frenada es normal, aunque sea enérgica, la contracción de los músculos es suficiente para retener tanto al conductor como a los pasajeros, que se van dando cuenta de las situaciones del tránsito.

* Pero cuando la detención es instantánea por efecto de un choque, actúa sobre los ocupantes una fuerza de inercia acumulada que depende de la velocidad. Si por ejemplo se circula a 60 Km/h., para detener el vehículo se necesitan 25 ó 35 metros, pero si se produce un choque, el vehículo se detendrá en una distancia muy corta (como máximo medio metro, que es lo que corresponde a la deformaci6n de la carrocería) y sin embargo los ocupantes seguirán desplazándose hacia adelante a la velocidad de 60 Km/h., haciéndolo cada uno con una fuerza 30 veces mayor que la del propio peso. Tengamos en cuenta que un choque a 60 Km/h. equivale a una caída desde 14 metros de altura y un choque a 110 Km/h. corresponderá a una caída desde 40 metros de altura.

c) La eficacia del cinturón de seguridad está plenamente demostrada en cualquier desplazamiento, incluso en vías urbanas, pues en caso de accidente, aunque no lo evite, reduce considerablemente el número y la gravedad de las lesiones.

Se estima que, en términos generales, su utilización disminuye en más de un 40 por 100 el número de muertos y heridos en los vehículos accidentados en caso de velocidad elevada, y en un 60 por 1 00 en caso de velocidades más reducidas.

* En caso de choque frontal, el cinturón divide por nueve el riesgo de fallecimiento o heridas graves en la cabeza y reduce una cuarta parte el riesgo dé heridas, fracturas y lesiones, excepto los de cuello y nuca, en los que no actúa.

* En caso de choque por detrás, reduce a la mitad el riesgo de muerte o heridas graves.

* En caso de vuelco reduce también considerablemente el riesgo de muerte, pues sujeta a los ocupantes e impide que se golpeen contra la estructura del vehículo o salgan despedidos violentamente fuera del mismo.

Para que sea eficaz el cinturón deberá:

· Corresponder a tipos previamente homologados (no sirve cualquiera).

· Estar bien anclado. (Hay que revisar los anclajes de vez en cuando).

· Estar bien regulado y ajustado al cuerpo (ni muy flojo ni muy apretado).

· Estar bien abrochado. (Llevarlo por encima sin abrochar es engañarse a sí mismo).

d) El conductor, que debe velar por la seguridad propia y la de los demás, deberá abrocharse su cinturón e invitar a los pasajeros a hacer lo mismo antes de iniciar la marcha. Convendrá asimismo que cada uno se informe sobre el modo de desabrocharlo.

e) Es obligatoria la utilización de cinturones de seguridad u otros sistemas de retención homologados para niños y bebes, correctamente abrochados, tanto en la circulación en vías urbanas como en las interurbanas, según lo siguiente:

· Por el conductor y los pasajeros de los asientos delanteros, así como por los pasajeros que ocupen los asientos traseros:

* De los automóviles.

* De aquellos vehículos con peso total máximo de 3.500 kilogramos que, conservando las características esenciales de los automóviles, estén dispuestos para el transporte, simultáneo o no, de personas y mercancías.

· Por el conductor y los pasajeros de los asientos delanteros de los vehículos destinados al transporte de mercancías, y de los vehículos destinados al transporte de personas, que tengan, además del asiento del conductor, más de ocho plazas de asientos.

· Quedan exentos de la obligación de utilizar el cinturón de seguridad en las circunstancias que se expresan las siguientes personas:

* Los pasajeros menores de diez años, que deberán utilizar dispositivos autorizados y homologados en los asientos delanteros.

* Las mujeres embarazadas cuando dispongan de un certificado médico, en el que conste su situación o estado de embarazo y la fecha aproximada de su finalización.

* Las personas provistas de un certificado de exención por razones médicas graves o en atención a su condición de disminuido físico.

El certificado médico correspondiente, deberá ser presentado cuando lo requiera cualquier Agente de la autoridad encargado del control del tránsito.

· La bolsa de aire (air-bag).

Como ya se dijo, la seguridad pasiva de un vehículo es la que se activa automáticamente sin la intervención del conductor su misión va encaminada a reducir al gravedad de las lesiones en caso de accidentes. Algunos dispositivos que caracterizan la seguridad pasiva son la carrocería, el apoyacabezas, el cinturón de seguridad, el air-bag, el volante deformable, etc.

Una bolsa de gas (air-bag) que se infla frente al conductor u ocupante del vehículo en caso de colisión es la definición más simple del sistema de seguridad pasiva más desarrollado.

Su funcionamiento se basa en la absorción de energía cinética del choque mediante la amortiguación que produce una bolsa llena de gas.

Al chocar contra la bolsa, que debe estar completamente inflada en ese momento, el cuerpo transmite a la misma su energía, al tiempo que ésta le impide que se mueva y se lesione.

Los componentes químicos de estos dispositivos son el ácido de sodio y el óxido de cobre, elementos combustibles que al combinarse generan nitrógeno gaseoso, material que infla automáticamente la bolsa dejando diseminado en el interior del vehículo un polvo blanco ligeramente alcalino no tóxico.

El air-bag exige una extrema precaución por parte de los usuarios y de quienes trabajan en la reparación de estos vehículos. De igual modo es importante tener en cuenta la vida útil de los air-bag : Transcurridos los diez años, el explosivo se torna inestable, el sistema puede activarse intempestivamente o fallar al momento del accidente.

Básicamente el air-bag cumple cuatro funciones:

1 Evitar el impacto del conductor o del pasajero contra los elementos duros del vehículo (volante, parabrisas).

2 Absorber parte de la energía cinética del cuerpo.

3 Proteger a los ocupantes del impacto de cristales provenientes del parabrisas.

4 Disminuir el movimiento de la cabeza, y con ello, el riesgo de lesiones cervicales.

El air-bag es un complemento del cinturón de seguridad, por si solo no ofrece la adecuada protección. De ningún modo debe ser concebido como el sustituto del cinturón de seguridad, sino, como un eficaz equipo adicional de protección.

El air-bag o bolsa de gas sale despedido a una velocidad de 320 km/h, por lo cual, si no se lleva colocado el cinturón de seguridad y no se está a la distancia adecuada, se transforma en un arma mortal.

De la misma manera este dispositivo solo es eficaz y seguro, para personas que posean una contextura física con un peso de no menos de 50 kilogramos, y una medida no menor a 1,60 metros.

No se puede hablar de personas “bajitas”, sino de aquellas cuya características morfológicas les acercan más a las de un niño de doce o trece años que a un adulto, por lo tanto estas personas deben tomar las medida de seguridad correspondientes a los niños.

De las características que guarda este sistema de seguridad, surge la necesidad de iniciar acciones tendientes a informar y difundir algunas advertencias o recomendaciones:

· Utilizar el conductor y los transportados, el cinturón de seguridad adecuado.

• No transportar niños o personas de baja estatura en el asiento del acompañante.

• No fumar cigarrillos o pipas.

• No tomar mate con bombilla.

• No utilizar siliconas u otras productos químicos para recubrir o lustrar el volante y el tablero en el sector de la guantera.

• No incorporar cables de equipos de audio adicionales cerca de la instalación eléctrica del sistema.

• Jamás colocar un asiento de seguridad infantil en el asiento delantero, si su coche va equipado con air-bag.

• No apoyar nunca los pies sobre el tablero de instrumentos o sentarse al borde del asiento.

• No dejar elementos o utensilios sueltos sobre el tablero del vehículo.

• Al poner en marcha su vehículo, observar alguno de los siguientes síntomas en el testigo luminoso que comprueba el funcionamiento del air-bag.

* No se enciende.

* No se apaga transcurridos unos segundos.

* Se enciende o parpadea durante la marcha.

Recuerde que el air-bag es un dispositivo que requiere de revisión técnica periódica y de un correcto uso.

5.- EL CASCO.

El casco es el sistema de protección para la cabeza y la cara en caso de accidente con ciclomotores y/o motocicletas.

No olvidemos que tanto los conductores como los pasajeros de estos vehículos, en caso de accidente reciben directamente los golpes en su cuerpo, sin que haya carrocería alguna que los proteja.

La misión del casco, pues, es evitar las lesiones o reducir la gravedad de las mismas en la cabeza.

La eficacia del casco debidamente homologado según la legislación vigente está científicamente demostrada, pues los motociclistas que no utilizan casco de seguridad tienen, en caso de accidente, el doble de lesiones en la cabeza y de tres a nueve veces de lesiones mortales más que los que lo llevan.

El casco es convencional cuando sólo protege la cabeza y es integral cuando protege la cabeza, la cara y el mentón en caso de accidente, y también los ojos de los insectos, del viento, del polvo, del frío, etc., en circulación normal.

Casco convencional

Casco Integral

Su utilización es obligatoria para los conductores y viajeros de motocicletas de dos ruedas, con o sin sidecar, y los conductores de ciclomotores, cuando circulen tanto en vías urbanas como en interurbanas.

6.- REVISIÓN TÉCNICA OBLIGATORIA.

· Todos los vehículos radicados en la jurisdicción de la Provincia de Córdoba deberán tener aprobada la Revisión Técnica Obligatoria (R.T.O.), también denominada Inspección Técnica Vehicular (I.T.V).

· La Revisión Técnica Obligatoria (R.T.O.) periódica para las unidades particulares tendrá una vigencia efectiva de DOCE (12) meses a partir de la fecha de revisión. Las unidades de uso particular CERO kilómetro (0 Km), que se incorporen al parque automotor, tendrán un plazo de gracia de VEINTICUATRO (24) meses, a partir de su fecha de patentamiento inicial, para realizar su primera revisión técnica obligatoria periódica.

· La Revisión Técnica Obligatoria (R.T.O.) periódica para los vehículos de transporte de carga de hasta 1.000 kg de carga admisible, tendrá una vigencia efectiva de DOCE (12) meses, a partir de la fecha de revisión, cuando la antigüedad del vehículo no exceda los TRES (3) años desde su patentamiento inicial, y de SEIS (6) meses cuando, la antigüedad del vehículo, exceda los TRES (3) años desde su patentamiento inicial. Los vehículos de transporte de carga de hasta 1.000 kg de carga admisible CERO kilómetro (0 Km), que se incorporen al parque automotor, tendrán un plazo de gracia de VEINTICUATRO (24) meses, a partir de su fecha de patentamiento inicial para realizar su primera revisión técnica obligatoria periódica.

· La Revisión Técnica Obligatoria (R.T.O.) periódica para los vehículos de transporte de carga de más de 1.000 kg de carga admisible, tendrá una vigencia efectiva de DOCE (12) meses, a partir de la fecha de revisión, cuando la antigüedad del vehículo no exceda los TRES (3) años desde su patentamiento inicial, y de SEIS (6) meses cuando, la antigüedad del vehículo, exceda los TRES (3) años desde su patentamiento inicial. Los

Vehículos de transporte de carga de más de 1.000 kg de carga admisible CERO kilómetro (0 Km), que se incorporen al parque automotor, tendrán un plazo de gracia de DOCE (12) meses, a partir de su fecha de patentamiento inicial para realizar su primera revisión técnica obligatoria periódica.

· Los vehículos afectados al servicio público urbano e interurbano de pasajeros en todas sus modalidades comprendidos en esta disposición, deberán ser sometidos a Revisión Técnica Obligatoria (R.T.O.) previo a su habilitación. La Revisión Técnica Obligatoria (R.T.O.) periódica para los vehículos afectados al servicio público urbano e interurbano de pasajeros en todas sus modalidades, tendrá una vigencia efectiva de SEIS (6) meses, a partir de la fecha de revisión, cuando la antigüedad del vehículo no exceda los TRES (3) años desde su patentamiento inicial, y de CUATRO (4) meses cuando, la antigüedad del vehículo, exceda los TRES (3) años desde su patentamiento inicial.

La Revisión Técnica Obligatoria para todo de vehículo, deberá ser efectuada observando las bases establecidas en el Manual de Procedimiento para la Revisión Técnica de Vehículos.

La constancia de que el vehículo ha superado la Revisión Técnica Obligatoria o Inspección Técnica Vehicular, se indicará mediante una oblea reconocida por todos los Estados Provinciales. Dicha oblea es la acordada con el resto de las Provincias en el seno del Consejo Federal de Seguridad Vial.

 
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