Consejo Provincial del Tránsito
Dirección de Seguridad Vial
Departamento Registral
Departamento de Sistemas

CAPITULO 26
VÍCTIMAS DE ACCIDENTES.

1.- SOCORRER.

Antes de dar las normas sobre cómo socorrer a los heridos, debemos decir que en un accidente no sólo es importante hacer bien lo que se debe hacer, sino ser conscientes de lo que no debe hacerse.

Por eso, si no sabemos cómo socorrer a un herido, no lo tocaremos y pediremos ayuda a los demás usuarios.

· Un choque frontal produce lesiones en la cabeza, (parabrisas), brazos, tórax, abdomen (volante), rodillas (tablero), y pies (pedales). El así herido se llama politraumatizado.

· Debemos saber también que el accidente de tránsito puede producir lesiones muy graves internas, que no vemos, pero que se pueden sospechar para obrar en consecuencia.

· La mortalidad en los accidentes de tránsito es muy alta: Un 10 por 100 fallece en el acto, un 50 por 100 dentro de las 2 ó 3 primeras horas después, por lo que es muy importante actuar correctamente en ese tiempo para poder salvarles la vida. Un 23 por 100 puede morir a las 24 horas siguientes y el restante 17 por 100 morirán por complicaciones tardías o deficiencias orgánicas.

· Debemos tener en cuenta que las causas más comunes de muerte son: el shock la asfixia y la hemorragia.

2.- SHOCK O COLAPSO.

El "SHOCK" o COLAPSO es un estado de inconsciencia y postración extrema a que se ha llegado por deficiencia circulatoria, especialmente en el cerebro. Este accidentado requiere nuestra especial y prioritaria atención. Suele presentar estos síntomas:

· Piel fría, pálida o bien con coloración azulada.

· Tiene el pulso cada vez más débil y aumenta su frecuencia.

· Se altera su respiración haciéndose entrecortado, superficial y rápida.

· Tiene sed intensa y sequedad de boca.

· Tiene desorientación y disminución del umbral de conciencia.

Para prevenir el "Shock" potencial de una víctima se le debe colocar con los miembros inferiores más altos que la cabeza y el tronco.

Lo más importante es proceder rápidamente a la reanimación del herido. Para ello:

· Lo retiraremos del vehículo, si es posible, pero si hay dificultades, no tiraremos bruscamente de él, ni lo torceremos o doblaremos. A veces soltar o rasgar sus vestiduras son medidas que ayudan al rescate.

· Un buen método para sacar al herido es tirar del mismo desde atrás, colocando nuestros brazos debajo de sus axilas. Otros lo sujetarán por el tronco y piernas.

· Una norma fundamental es procurar mover lo menos posible a los heridos con el fin de evitarles sufrimientos y la agravación de posibles lesiones ocultas sobre todo.

· Hay que evitar mover la cabeza y el cuello de las víctimas.

· Intentaremos sacarlo como si se tratara de "un bloque rígido", moviéndolo lo menos posible.

· Sí el herido respira aceptablemente lo colocaremos en “posición de defensa” o “decúbito lateral estable”, para que no se mueva más. La posición lateral facilita la permeabilidad de las vías respiratorias y ayuda a la circulación.

Para colocar al lesionado en esta "posición lateral estable", actuaremos así:

1. El herido estará tendido boca arriba. Nos situaremos a su lado y doblaremos su pierna más próxima hasta que la rodilla forme un ángulo agudo.

2. Pondremos su brazo extendido de forma que su mano quede bajo la región glútea.

3. Tiraremos de la otra mano de la víctima de forma que su cuerpo gire suavemente sobre sí mismo hacia nosotros.

4. Cuando se encuentre en posición lateral empujaremos su cabeza hacia atrás, para que descanse sobre el piso. Colocaremos la mano de su brazo superior debajo de su mejilla para que la cara conserve esta posición, y alejaremos un poco de la espalda la mano de su brazo inferior.

En esta posición lateral, la cabeza se inclina hacia atrás, lo que evita que la lengua bloquee las vías respiratorias.

Como la cabeza queda más baja que el cuerpo, la sangre, el vómito y las mucosidades pue­den afluir hacia fuera.

Debajo de la cabeza no debe colocarse ningún tipo de almohadilla.

La única excepción a esta postura serán los heridos de tórax que respiren con dificultad. A éstos los colocaremos semisentados solamente si están conscientes.

A los inconscientes no debemos dejarlos sin vigilancia, procurando comprobar con frecuencia el estado de su respiración.

· A los heridos de cualquier clase los abrigaremos con una manta incluso en verano y les aflojaremos cualquier prenda que oprima su cuello o cuerpo.

· En ningún momento les daremos de beber agua, y de ningún modo bebidas alcohólicas.

· Si algún herido tiene quemaduras, no intentaremos quitarle la ropa quemada, que está pegada a la carne, y, si usamos extintor, procuraremos no aplicarlo a las partes desnudas y mucho menos a la cara.

· Si está envuelto en llamas, le echaremos encima un abrigo, mantas, etc., para apagarlas, pero nunca agua.

Si las quemaduras son muy graves, no le aplicaremos pomadas o líquidos. Nos limitaremos a aplicarle vendajes amplios y flojos con sábanas o toallas limpias. A estos accidentados se les puede dar de beber agua, si es posible salada o bicarbonatada.

3.- ASFIXIA.

La suspensión de la respiración por diversas causas se llama asfixia.

Para darnos cuenta si el herido presenta síntomas de asfixia, comprobaremos si respira, para ello, colocando nuestra mejilla encima de su boca y nariz, vigilaremos su pecho.

Si respira, notaremos que el pecho se mueve y oiremos su inspiración y expiración.

Si no respira procederemos inmediatamente a la respiración artificial.

· Nos colocaremos perpendicularmente al herido, tiraremos suavemente de su cabeza hacia atrás poniendo las manos como indica el dibujo.

· Pondremos nuestra boca sobre la del herido, apoyando fuertemente para que el aire no se escape. Si es preciso taparemos la nariz con los dedos y soplaremos fuertemente para que entre el aire hasta los pulmones del herido, cuyo pecho debe elevarse al recibir el aire.

· Nos retiraremos para que el herido expulse el aire y volveremos a soplar, repitiendo esta acción a un ritmo entre 15 y 18 veces por minuto.

· Así continuaremos hasta que lleguen los auxilios sanitarios, si es que el herido no reacciona.

Durante la práctica de la respiración artificial puede ocurrir:

l. Que el tórax no se levante. En este caso conviene revisar la posición por si la cabeza del accidentado no estuviese bien colocada y comprobar si existe algún obstáculo en las vías respiratorias. Lo pondremos de lado y trataremos de extraer cualquier cuerpo extraño, barro, coágulos de sangre, dentadura postiza, etc. Debemos saber que en una víctima inconsciente reviste especial peligro de asfixia la lengua, que al relajarse, puede caer sobre la pared faríngea y obstruye las vías respiratorias. Para evitarlo inclinaremos su cabeza hacia atrás y no pondremos nada debajo de la misma, como acabamos de decir.

2. Que el accidentado vomite. En este caso ladearemos su cabeza, limpiaremos su boca y proseguiremos con la respiración. En cualquier caso, hemos de procurar que estén libres las vías respiratorias para que el accidentado no se asfixie. A veces el simple hecho de colocar la cabeza hacia atrás, basta.

· Si al accidentado no le late el corazón o presenta cortes en el ritmo cardíaco o una frecuencia anómala en el mismo (más de 100 pulsaciones por minuto, siendo lo normal aproximadamente de 70 a 80 en persona adulta y un poco más elevado en el niño) efectuaremos un masaje cardíaco. Para ello:

* Tumbaremos a la víctima boca arriba, sobre una superficie dura.

* Apoyaremos la palma de una mano sobre la parte inferior media del esternón y con la otra mano encima presionaremos con energía y cuidado.

* Repetiremos la presión a un ritmo o frecuencia de 60 a 80 veces por minuto, hasta que el corazón empiece a latir o llegue el auxilio sanitario.

Cambiaremos frecuentemente el masaje cardíaco con la respiración boca a boca. Si somos dos, nos alternaremos. Uno dará una respiración boca a boca y otro realizará cinco masajes cardíacos.

4.- HEMORRAGIA.

Hemorragia es la salida de sangre fuera de los vasos (venas y arterias) como consecuencia de un traumatismo.

Puede ser externa si la sangre sale al exterior a través de una herida, o interna, si la sangre se va acumulando dentro del organismo.

· La interna es difícil de reconocer de manera rápida. Es detectable únicamente por los síntomas que pueda presentar el accidentado, como palidez, vómitos, golpes de tos, orina, etc.

Ante una hemorragia externa mantendremos la calma y esperaremos a ver si la sangre se coagula por sí misma.

Si la herida sigue sangrando abundantemente procuraremos contener la hemorragia comprimiendo fuertemente la herida con un pañuelo o servilleta limpia. Este método es el mejor y está desprovisto de peligro para contener la hemorragia hasta que lleguen los auxilios sanitarios.

· Si la herida es en la cabeza, cuello o tronco, aplicaremos un vendaje que cubra el foco y comprima ligeramente.

· Si la herida está en un miembro (brazo o pierna) mantendremos éste en posición elevada y aplicaremos un vendaje compresivo.

· Las hemorragias pueden ser a su vez arteriales y venosas.

* En las arteriales la sangre presentará un color rojo vivo y manará con fuerza a borbotones. Este caso representa verdadera urgencia.

* En las venosas la sangre tendrá un tono rojo oscuro y saldrá de forma continua, pero con menos fuerza.

En las arteriales es importante poder comprimir directamente la arteria antes del punto de la hemorragia.

Tengamos en cuenta que la vida de un adulto se halla amenazada cuando ha perdido más de un litro de sangre.

· Como última medida para detener la hemorragia está el “torniquete”, pero ¡ATENCIÓN!, es una medida muy peligrosa que en muchos casos conduce a lesiones graves e incluso a la gangrena de un miembro.

· Lo ideal es disponer de una tira ancha de goma (de 5 a 6 centímetros) con la cual iremos comprimiendo gradualmente ayudados de un palo u objeto rígido, el miembro (brazo o pierna) por encima de la zona sangrante, hasta que cese la hemorragia.

· Si fuese venda de tela o un pañuelo, deberá tener anchura suficiente y ser de material blando.

· Para realizar la compresión gradual se puede introducir entre la piel y el lazo, un palo que permita retorcer el lazo apretándolo.

· No debemos aflojar el torniquete de vez en cuando, porque se agravaría más el estado del accidentado.

Se deberá evacuar al herido con toda urgencia, marcando antes en su frente una, “T” y la hora exacta en que se le aplicó el torniquete. Tengamos en cuenta que el plazo máximo para el tornique aplicado es de dos a tres horas.

· Nunca aplicaremos un torniquete de alambre o cuerda.

· A los heridos que quizá tengan clavados en el cuerpo trozos de cristal, astillas, hierros, etc., no intentaremos sacárselos si ofrecen alguna resistencia, pues pueden estar comprimiendo vasos que no sangran.

· Las hemorragias nasales o del oído se pueden contener fácilmente, pero éstas últimas pueden proceder a veces de lesiones intracraneales por lo que este herido debe ser especialmente vigilado y trasladado con urgencia.

· En las nasales taponar la nariz, oprimiendo con el dedo, y mantener al herido con la cabeza normal o ligeramente Inclinada hacia adelante.

· Si se trata de alguna fractura, cierta o probable, tratar de no mover al herido. Si la fractura es en una pierna, pueden unirse ambas con una venda o pañuelo para que la sana proteja a la accidentada.

5.- ASPECTOS EMOTIVOS.

Hay que prestar atención en no generar, en los heridos, sensaciones que lo alteren emotivamente.

· Mientras estamos atendiendo a los heridos debemos abstenernos de hacer cualquier comentario en alta voz sobre personas muertas o heridas. Es posible que, aunque nos parezcan muy graves e inconscientes puedan estar oyéndonos.

· Por el contrario deberemos tranquilizarlos y reconfortarlos con nuestras palabras, hablándoles de la pronta llegada de los servicios médicos para trasladarlos a un centro sanitario.

Trataremos de complacerles cualquier deseo o petición que nos hagan en torno al accidente, pero silenciaremos por todos los medios aquellos datos que les pudieran resultar molestos o trágicos sobre las restantes víctimas.

6.- TRASLADO DE LOS HERIDOS.

Como norma general, repetimos que el herido debe ser colocado en “posición de defensa”, y si hubiera que sacarlo del vehículo o trasladarlo, se hará por medio de varias personas tomándolo como si se tratara de un “bloque rígido”.

No se debe:

· Permitir que el herido camine “para que no se enfríe”.

· Trasladarlo haciendo una silla con los brazos entre dos personas.

· Trasladar al herido en una posición defectuosa dentro de un automóvil.

· En general no se debe trasladar al accidentado en nuestro propio vehículo.

Como norma general:

· El herido debe ser trasladado en vehículos de los servicios sanitarios (ambulancias).

· Si hubiera que trasladarlo porque no llegan los servicios sanitarios, se hará en un camión o furgoneta en los que el herido pueda ir en “posición de defensa”.

· No se debe colocar ningún tipo de almohadilla bajo su cabeza.

Solamente los heridos de tórax, si están conscientes, pueden ir en posición de semisentados.

· Los lesionados de columna dorso-lumbar irán boca abajo e inmovilizados.

· La velocidad, al evacuar a los heridos, deberá ser más moderada que normalmente y lo más homogénea posible.

· Los heridos graves deberán ser trasladados directamente al Centro Sanitario de Alta Complejidad, en don­de pueden ser tratados convenientemente. Llevarlos a casa del médico, al dispensario, al puesto de auxilio, a un centro sanitario de escasa complejidad o a una farmacia, etc., es perder tiempo.

Si es posible, conviene avisar al Centro Sanitario sobre la llegada de los heridos indicando, a ser posible, número de los mismos, lesiones y gravedad.

 
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