1.- SOCORRER.
Antes de dar las normas sobre cómo socorrer a
los heridos, debemos decir que en un accidente no sólo es importante
hacer bien lo que se debe hacer, sino ser conscientes de lo que no debe
hacerse.
Por eso, si no sabemos cómo socorrer a un herido,
no lo tocaremos y pediremos ayuda a los demás usuarios.
· Un choque frontal produce lesiones en la cabeza,
(parabrisas), brazos, tórax, abdomen (volante), rodillas (tablero),
y pies (pedales). El así herido se llama politraumatizado.
· Debemos saber también que el accidente
de tránsito puede producir lesiones muy graves internas, que
no vemos, pero que se pueden sospechar para obrar en consecuencia.
· La mortalidad en los accidentes de tránsito
es muy alta: Un 10 por 100 fallece en el acto, un 50 por 100 dentro
de las 2 ó 3 primeras horas después, por lo que es muy
importante actuar correctamente en ese tiempo para poder salvarles la
vida. Un 23 por 100 puede morir a las 24 horas siguientes y el restante
17 por 100 morirán por complicaciones tardías o deficiencias
orgánicas.
· Debemos tener en cuenta que las causas más
comunes de muerte son: el shock la asfixia y la hemorragia.
2.- SHOCK O COLAPSO.
El "SHOCK" o COLAPSO es un estado de inconsciencia
y postración extrema a que se ha llegado por deficiencia circulatoria,
especialmente en el cerebro. Este accidentado requiere nuestra especial
y prioritaria atención. Suele presentar estos síntomas:
· Piel fría, pálida o bien con
coloración azulada.
· Tiene el pulso cada vez más débil
y aumenta su frecuencia.
· Se altera su respiración haciéndose
entrecortado, superficial y rápida.
· Tiene sed intensa y sequedad de boca.
· Tiene desorientación y disminución
del umbral de conciencia.
Para prevenir el "Shock" potencial de una
víctima se le debe colocar con los miembros inferiores más
altos que la cabeza y el tronco.
Lo más importante es proceder rápidamente
a la reanimación del herido. Para ello:
· Lo retiraremos del vehículo, si es posible,
pero si hay dificultades, no tiraremos bruscamente de él, ni
lo torceremos o doblaremos. A veces soltar o rasgar sus vestiduras son
medidas que ayudan al rescate.
· Un buen método para sacar al herido
es tirar del mismo desde atrás, colocando nuestros brazos debajo
de sus axilas. Otros lo sujetarán por el tronco y piernas.
· Una norma fundamental es procurar mover lo
menos posible a los heridos con el fin de evitarles sufrimientos y la
agravación de posibles lesiones ocultas sobre todo.
· Hay que evitar mover la cabeza y el cuello
de las víctimas.
· Intentaremos sacarlo como si se tratara de
"un bloque rígido", moviéndolo lo menos posible.
· Sí el herido respira aceptablemente
lo colocaremos en “posición de defensa” o “decúbito
lateral estable”, para que no se mueva más. La posición
lateral facilita la permeabilidad de las vías respiratorias y
ayuda a la circulación.
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Para
colocar al lesionado en esta "posición lateral estable", actuaremos así:
1.
El herido estará tendido boca arriba.
Nos situaremos a su lado y doblaremos su pierna más próxima
hasta que la rodilla forme un ángulo agudo.
2.
Pondremos su brazo extendido de forma que su mano quede
bajo la región glútea.
3.
Tiraremos de la otra mano de la víctima
de forma que su cuerpo gire suavemente sobre sí mismo
hacia nosotros.
4. Cuando se
encuentre en posición
lateral empujaremos su cabeza hacia atrás, para
que descanse sobre el piso. Colocaremos la mano de su
brazo superior debajo de su mejilla para que la cara conserve
esta posición,
y alejaremos un poco de la espalda la mano de su brazo
inferior. |
En
esta posición lateral, la cabeza se inclina hacia atrás,
lo que evita que la lengua bloquee las vías respiratorias. Como la cabeza queda más
baja que el cuerpo, la sangre, el vómito y las mucosidades
pueden afluir hacia fuera.
Debajo de la cabeza no debe colocarse
ningún tipo de almohadilla.
La única excepción
a esta postura serán los heridos de tórax que respiren
con dificultad. A éstos los colocaremos semisentados solamente
si están conscientes.
A los inconscientes no debemos dejarlos
sin vigilancia, procurando comprobar con frecuencia el estado
de su respiración.
· A los heridos de cualquier
clase los abrigaremos con una manta incluso en verano y les aflojaremos
cualquier prenda que oprima su cuello o cuerpo.
· En ningún momento
les daremos de beber agua, y de ningún modo bebidas alcohólicas.
· Si algún herido tiene
quemaduras, no intentaremos quitarle la ropa quemada, que está
pegada a la carne, y, si usamos extintor, procuraremos no aplicarlo
a las partes desnudas y mucho menos a la cara.
· Si está envuelto
en llamas, le echaremos encima un abrigo, mantas, etc., para apagarlas,
pero nunca agua.
Si las quemaduras son muy graves,
no le aplicaremos pomadas o líquidos. Nos limitaremos a
aplicarle vendajes amplios y flojos con sábanas o toallas
limpias. A estos accidentados se les puede dar de beber agua,
si es posible salada o bicarbonatada. |
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3.- ASFIXIA.
La
suspensión de la respiración por diversas
causas se llama asfixia.
Para
darnos cuenta si el herido presenta síntomas
de asfixia, comprobaremos si respira, para ello, colocando
nuestra mejilla encima de su boca y nariz, vigilaremos
su pecho. |
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Si
respira, notaremos que el pecho se mueve y oiremos su
inspiración y expiración. Si
no respira procederemos inmediatamente a la respiración
artificial.
· Nos colocaremos perpendicularmente al
herido, tiraremos suavemente de su cabeza hacia atrás
poniendo las manos como indica el dibujo.
· Pondremos
nuestra boca sobre la del herido, apoyando fuertemente
para que el aire no se escape. Si es preciso taparemos
la nariz con los dedos y soplaremos fuertemente para
que entre el aire hasta los pulmones del herido, cuyo
pecho debe elevarse al recibir el aire.
· Nos retiraremos para que el herido expulse
el aire y volveremos a soplar, repitiendo esta acción
a un ritmo entre 15 y 18 veces por minuto.
· Así continuaremos
hasta que lleguen los auxilios sanitarios, si es que
el herido no reacciona.
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Durante la práctica de la respiración
artificial puede ocurrir:
l. Que el tórax no se levante. En este caso conviene
revisar la posición por si la cabeza del accidentado no estuviese
bien colocada y comprobar si existe algún obstáculo en
las vías respiratorias. Lo pondremos de lado y trataremos de
extraer cualquier cuerpo extraño, barro, coágulos de sangre,
dentadura postiza, etc. Debemos saber que en una víctima inconsciente
reviste especial peligro de asfixia la lengua, que al relajarse, puede
caer sobre la pared faríngea y obstruye las vías respiratorias.
Para evitarlo inclinaremos su cabeza hacia atrás y no pondremos
nada debajo de la misma, como acabamos de decir.
2. Que el accidentado vomite. En este caso ladearemos
su cabeza, limpiaremos su boca y proseguiremos con la respiración.
En cualquier caso, hemos de procurar que estén libres las vías
respiratorias para que el accidentado no se asfixie. A veces el simple
hecho de colocar la cabeza hacia atrás, basta.
· Si al accidentado no le late el corazón
o presenta cortes en el ritmo cardíaco o una frecuencia anómala
en el mismo (más de 100 pulsaciones por minuto, siendo lo normal
aproximadamente de 70 a 80 en persona adulta y un poco más elevado
en el niño) efectuaremos un masaje cardíaco. Para ello:
* Tumbaremos a la víctima boca arriba, sobre
una superficie dura.
* Apoyaremos la palma de una mano sobre la parte inferior
media del esternón y con la otra mano encima presionaremos con
energía y cuidado.
* Repetiremos la presión a un ritmo o frecuencia
de 60 a 80 veces por minuto, hasta que el corazón empiece a latir
o llegue el auxilio sanitario.
Cambiaremos frecuentemente el masaje cardíaco
con la respiración boca a boca. Si somos dos, nos alternaremos.
Uno dará una respiración boca a boca y otro realizará
cinco masajes cardíacos.
4.- HEMORRAGIA.
Hemorragia es la salida de sangre fuera de los vasos
(venas y arterias) como consecuencia de un traumatismo.
Puede ser externa si la sangre sale al exterior
a través de una herida, o interna, si la sangre se va acumulando
dentro del organismo.
· La interna es difícil de reconocer de
manera rápida. Es detectable únicamente por los síntomas
que pueda presentar el accidentado, como palidez, vómitos, golpes
de tos, orina, etc.
Ante una hemorragia externa mantendremos la calma y
esperaremos a ver si la sangre se coagula por sí misma.
Si
la herida sigue sangrando abundantemente procuraremos
contener la hemorragia comprimiendo fuertemente la herida
con un pañuelo o servilleta limpia.
Este método es el mejor y está desprovisto
de peligro para contener la hemorragia hasta que lleguen
los auxilios sanitarios. · Si
la herida es en la cabeza, cuello o tronco, aplicaremos
un vendaje que cubra el foco y comprima ligeramente. |
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· Si la herida
está en un miembro (brazo o pierna) mantendremos éste
en posición elevada y aplicaremos un vendaje compresivo. · Las
hemorragias pueden ser a su vez arteriales y venosas.
*
En las arteriales la sangre presentará
un color rojo vivo y manará con fuerza a borbotones.
Este caso representa verdadera urgencia.
*
En las venosas la sangre tendrá un tono
rojo oscuro y saldrá de forma continua, pero con
menos fuerza.
En las arteriales es importante poder comprimir
directamente la arteria antes del punto de la hemorragia.
Tengamos
en cuenta que la vida de un adulto se halla amenazada
cuando ha perdido más de un litro de sangre.
· Como última medida para detener
la hemorragia está el “torniquete”, pero ¡ATENCIÓN!,
es una medida muy peligrosa que en muchos casos conduce
a lesiones graves e incluso a la gangrena de un miembro. |
· Lo ideal es disponer
de una tira ancha de goma (de 5 a 6 centímetros) con la cual
iremos comprimiendo gradualmente ayudados de un palo u objeto rígido,
el miembro (brazo o pierna) por encima de la zona sangrante,
hasta que cese la hemorragia.
· Si fuese venda de tela o un pañuelo,
deberá tener anchura suficiente y ser de material blando.
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· Para realizar la compresión gradual
se puede introducir entre la piel y el lazo, un palo que permita retorcer
el lazo apretándolo.
· No debemos aflojar el torniquete de vez en
cuando, porque se agravaría más el estado del accidentado.
Se deberá evacuar al herido con toda urgencia,
marcando antes en su frente una, “T” y la hora exacta en
que se le aplicó el torniquete. Tengamos en cuenta que el plazo
máximo para el tornique aplicado es de dos a tres horas.
· Nunca aplicaremos un torniquete de alambre
o cuerda.
· A los heridos que quizá tengan clavados
en el cuerpo trozos de cristal, astillas, hierros, etc., no intentaremos
sacárselos si ofrecen alguna resistencia, pues pueden estar comprimiendo
vasos que no sangran.
· Las hemorragias nasales o del oído se
pueden contener fácilmente, pero éstas últimas
pueden proceder a veces de lesiones intracraneales por lo que este herido
debe ser especialmente vigilado y trasladado con urgencia.
· En las nasales taponar la nariz, oprimiendo
con el dedo, y mantener al herido con la cabeza normal o ligeramente
Inclinada hacia adelante.
· Si se trata de alguna fractura, cierta o probable,
tratar de no mover al herido. Si la fractura es en una pierna, pueden
unirse ambas con una venda o pañuelo para que la sana proteja
a la accidentada.
5.- ASPECTOS EMOTIVOS.
Hay que prestar atención en no generar, en los
heridos, sensaciones que lo alteren emotivamente.
· Mientras estamos atendiendo a los heridos debemos
abstenernos de hacer cualquier comentario en alta voz sobre personas
muertas o heridas. Es posible que, aunque nos parezcan muy graves e
inconscientes puedan estar oyéndonos.
· Por el contrario deberemos tranquilizarlos
y reconfortarlos con nuestras palabras, hablándoles de la pronta
llegada de los servicios médicos para trasladarlos a un centro
sanitario.
Trataremos de complacerles cualquier deseo o petición
que nos hagan en torno al accidente, pero silenciaremos por todos los
medios aquellos datos que les pudieran resultar molestos o trágicos
sobre las restantes víctimas.
6.- TRASLADO DE LOS HERIDOS.
Como norma general, repetimos que el herido debe ser
colocado en “posición de defensa”, y si hubiera que
sacarlo del vehículo o trasladarlo, se hará por medio
de varias personas tomándolo como si se tratara de un “bloque
rígido”.
No se debe:
· Permitir que el herido camine “para que
no se enfríe”.
· Trasladarlo haciendo una silla con los brazos
entre dos personas.
· Trasladar al herido en una posición
defectuosa dentro de un automóvil.
· En general no se debe trasladar al accidentado
en nuestro propio vehículo.
Como norma general:
· El herido debe ser trasladado en vehículos
de los servicios sanitarios (ambulancias).
· Si hubiera que trasladarlo porque no llegan
los servicios sanitarios, se hará en un camión o furgoneta
en los que el herido pueda ir en “posición de defensa”.
· No se debe colocar ningún tipo de almohadilla
bajo su cabeza.
Solamente los heridos de tórax, si están
conscientes, pueden ir en posición de semisentados.
· Los lesionados de columna dorso-lumbar irán
boca abajo e inmovilizados.
· La velocidad, al evacuar a los heridos, deberá
ser más moderada que normalmente y lo más homogénea
posible.
· Los heridos graves deberán ser trasladados
directamente al Centro Sanitario de Alta Complejidad, en donde
pueden ser tratados convenientemente. Llevarlos a casa del médico,
al dispensario, al puesto de auxilio, a un centro sanitario de escasa
complejidad o a una farmacia, etc., es perder tiempo.
Si es posible, conviene avisar al Centro
Sanitario sobre la llegada de los heridos indicando, a ser posible,
número
de los mismos, lesiones y gravedad. |