(Por la Lic. Estela Mónica Cúneo)
Algunos aspectos de la prehistoria del Neuquén
Neuquén tiene un rico pasado prehistórico. A través de la arqueología, ciencia que estudia el pasado del hombre a través de los vestigios materiales, se ha podido determinar que las primeras evidencias de la presencia humana en esta zona se remontan a unos 10.000 años antes del presente. Estos antiguos habitantes eran cazadores recolectores, que se desplazaban en grupos poco numerosos y practicaban un nomadismo estacional en función de la disponibilidad de los recursos animales, vegetales y minerales imprescindibles para su subsistencia. Utilizaban rocas de origen volcánico: sílice, basalto, obsidiana, etc. para confeccionar los instrumentos que necesitaban para sus actividades cotidianas: puntas de proyectil destinadas a la caza, raspadores, raederas y perforadores utilizados para trabajar los cueros de los animales, cuchillos para destazar y cortar, etc. También aprovechaban los huesos de los animales para confeccionar instrumentos de hueso como los punzones utilizados para trabajar las pieles y los retocadores que eran empleados para retocar delicadamente puntas, raspadores y cuchillos.
El mundo espiritual y simbólico puede reconstruirse en parte a través del estudio arqueológico de los rituales fúnebres, las manifestaciones del arte rupestre y la decoración de algunos elementos de piedra y caña. A esto se agrega el análisis de la decoración de la cerámica, bien cultural que aparece en los contextos arqueológicos en el primer milenio de nuestra era.
Por su situación geográfica, la región del Neuquén recibió desde épocas muy antiguas numerosas y variadas influencias culturales procedentes del oriente cordillerano, Patagonia meridional y las regiones de pampa y Cuyo.
Los pueblos aborígenes entre los siglos XVI y XIX
De los primeros contactos entre indígenas y europeos existen documentos escritos por cronistas, viajeros y militares que debidamente estudiados y analizados permiten obtener valiosa información sobre las parcialidades que habitaban esta zona. La disciplina científica que se ocupa de este estudio se denomina etnohistoria, y consiste en analizar las fuentes escritas desde el punto de vista de la antropología. Encaradas conjuntamente, las investigaciones etnohistóricas y arqueológicas, permiten enriquecer y ampliar notablemente nuestros conocimientos acerca de la cultura de los primeros pobladores del Neuquén.
En la segunda mitad del siglo XVI se produjo el primer contacto entre los españoles y los grupos indígenas del sur de Chile y del actual territorio neuquino. Los esfuerzos de los conquistadores europeos por ocupar militarmente estas zonas fueron infructuosos en virtud de la decidida resistencia indígena. Los españoles se vieron obligados a desistir de sus intentos y tuvieron que aceptar la independencia del territorio indígena, situación que se mantuvo hasta fines del siglo XIX. No obstante, indígenas, españoles y criollos mantuvieron un estrecho contacto y, como en todo proceso de relación prolongada entre grupos de distintos desarrollos culturales las sociedades involucradas se influenciaron mutuamente. Uno de los cambios más trascendentes entre los grupos indígenas fue el que se produjo a partir de la incorporación del ganado europeo, esto determinó que los grupos del área cordillerana y antecordillerana del Neuquén se transformaran en prósperos pastores ecuestres, ganaderos y comerciantes que realizaban fluidos intercambios económicos con los centros coloniales.
De este modo en los siglos XVII, XVIII y XIX creció y se fortaleció una amplia red económica en la que participaban los huilliches del sur del Neuquén, los pehuenches del sur de Mendoza y norte del Neuquén, los tehuelches del Neuquén y de la pampa, los mapuche de Chile, y los hispano criollos de Cuyo y Chile. El eje de este comercio era la venta de grandes cantidades de vacunos y yeguarizos obtenidos en las pampas, sal y tejidos indígenas. A cambio de ello, las sociedades nativas accedían a productos europeos que se habían integrado a la vida cotidiana: cereales, añil, armas, herramientas, cuentas de vidrio, aguardiente, vestimenta europea, etc.
Los pehuenches y huilliches del Neuquén controlaban los pasos cordilleranos por los que ineludiblemente debía pasar el ganado destinado a los centros coloniales. Este rol de intermediarios los favoreció notablemente ya que los arreos de ganado engordaban en campos neuquinos antes de cruzar la cordillera. El funcionamiento de esta red de intercambios implicaba una territorialidad definida y acuerdos entre los diferentes grupos para el tránsito y transporte de mercancías.
La privilegiada y estratégica localización de pehuenches y huilliches les permitió ocupar un papel preponderante en este esquema comercial, de modo que algunos jefes acumularon riqueza, prestigio y poder. Como resultado de este proceso, en el mundo indígena se produjeron profundas transformaciones sociales, así, en el siglo XIX surgieron grandes cacicatos que se fueron convirtiendo en verdaderas dinastías gobernantes que dirigían y organizaban un gran circuito económico.
Cabe destacar también la incorporación de bienes culturales procedentes de la Araucanía chilena por parte de las poblaciones indígenas de pampa y norpatagonia, por ejemplo: el tejido, la platería, las prácticas agrícolas, creencias y rituales. La lengua de Chile o “mapudungu” se había difundido en el actual Neuquén desde la segunda mitad del siglo XVII y fue adoptada por las parcialidades pampeanas y norpatagónicas, en la actualidad testimonian este proceso la onomástica y la toponimia. Pero hay que subrayar que la inmigración masiva de grupos procedentes de la Araucanía en el oriente cordillerano recién se produjo a principios del siglo XIX, en el marco de los procesos de emancipación.
Las guerras independentistas de Chile y Argentina que se produjeron a partir de 1810 repercutieron en las sociedades indígenas de ambos lados de la cordillera andina. La formación del estado chileno y su expansión hacia el sur determinó que, alrededor de 1820, algunas parcialidades emigraran al este de la cordillera buscando un ámbito más seguro. Algunos de estos grupos se instalaron en el actual territorio neuquino, pero la mayoría procuró ubicarse en las pampas, en áreas estratégicas que permitieran controlar las Salinas Grandes y las zonas de mayor abundancia de ganado. Los grandes caciques de esta época residían en Leubucó-centro del cacicato ranquel-, Chilihué ubicado en cercanías de las Salinas Grandes- y Caleufu residencia de Sayhueque y centro del cacicato manzanero-, desde donde lograron dominar las rutas de circulación de ganado y bienes. En el Neuquén, Feliciano Purrán dominaba el norte Valentín Sayhueque el sur, y Reuque Cura hermano de Juan Calfucurá y tío de Manuel Namuncurá- residía en la zona de Aluminé.
Bibliografía:
Información referida a los sitios previos al contacto hispano indígena puede consultarse en:
- Biset, Ana María y Varela, Gladys. Neuquén: 10.000 años de historia, CALF-ATEN, Neuquén, 1994.
- Cúneo, Estela y Rodríguez, Susana. Evidencias prehistóricas: antiguo poblamiento y coexistencia cultural. En: Bandieri, S., Favaro, O. y otros: Historia de Neuquén, Cap. I, Buenos Aires, Plus Ultra, 1993.
- Varela, Gladys; Font, Luz María, Cúneo, Estela Mónica y Manara, Carla. Los hijos de la tierra. Algunos capítulos de la historia indígena del Neuquén. Dirección Municipal de Cultura, San Martín de los Andes, 1998.
Información referida a las características y consecuencias del contacto hispano-indígena puede consultarse en:
- Varela, Gladys y Biset, Ana María. Los pehuenche en el mercado colonial. En: Revista de historia, 3, Neuquén, Universidad Nacional del Comahue, 1992.
- Varela, Gladys y Biset, Ana María. Entre guerras, alianzas, arreos y caravanas. En: Bandieri, S., Favaro, O. y otros: Historia de Neuquén, Cap. II, Buenos Aires, Plus Ultra, 1993.
Varela, Gladys; Font, Luz María; Cúneo, Estela Mónica y Manara, Carla. Los hijos de la tierra. Algunos capítulos de la historia indígena del Neuquén. Dirección Municipal de Cultura, San Martín de los Andes, 1998.